miércoles, 23 de marzo de 2011

Pisa

Lo primero que hicimos fue esperar a la salida del aeropuerto el shuttle bus que nos llevó a la zona de alquiler de coches, que no está en el propio aeropuerto, si no a 2 minutos en bus.

Después de mirar y remirar por internet, teníamos la idea de que iba a costar unos 150 euros por 3 días, seguro a todo riesgo incluído. Sin embargo, in situ, todas las compañías nos pedían entre 200 y 250 euros (Europcar, Avis, Herz...). Al final lo cogimos con Locauto un Fiat Panda, por menos de 150 euros, pero hubo que devolverlo allí mismo, y no en Florencia, lo que era nuestra idea original... en cualquier caso en el propio aeropuesto sale un tren a Florencia que tarda una hora (y pasa cada hora, aprox), aunque suele haber cola para comprar el billete.

Con el coche... ¡muchísimo cuidado con las multas!!! en particular en el centro de los pueblos o Florencia, donde siempre tienen zonas de paso restringido. A mi me tocó pagar una de 110 euros por equivocarme en una calle... conclusión: son unas urracas...

Empezamos nuestro primer día en la Toscana atravesando la Porta a Lucca de la muralla urbana que rodea el casco antiguo de Pisa. Allí mismo se puede ver el único resto arqueológico de la época romana que se conserva: Las termas de Nerón.

Seguimos caminando hacia la torre, que ya se puede ver entre los edificios, por Via Cardinale Pietro Maffi. Todos los edificios del Campo de Miracoli, donde se encuentran la torre, el Duomo y el baptisterio (en la foto), se inclinan, pero ninguno tanto como la torre.

Baptisterio de Pisa

El mayor atractivo es la torre, aunque no puedes dejar de entrar al Duomo (la catedral) que nos pareció la mejor de todas las que vimos por dentro (tal vez por ser la primera...). También su fachada es digna de verse. El baptisterio cuesta entrada y parece ser que no vale la pena, ya que aparte del púlpito no hay mucho más. También aquí está el Camposanto (con la tierra traída de Tierra Santa) al que no pudimos entrar por falta de tiempo, aunque nos lo recomendaron.

Pisa


Después fuimos dando un paseo hacia la Piazza dei Cavalieri, en el centro de la zona estudiantil. Aquí se pueden ver el Palazzo dei Cavalieri, que es la sede de una prestigiosa Facultad de la Universidad de Pisa; y el Palazzo dell’Orologio que era una prisión medieval. Este edificio tiene una historia bastante tétrica: El conde Ugolino fue acusado de traición en el S.XIII y emparedado aquí junto a sus hijos y nietos…Aunque parece ser que hay otras versiones "un poco menos" macabras. La leyenda aparece en uno de los cantos de la Divina Comedia de Dante.

Seguimos andando en dirección hacia el río para buscar un restaurante y entramos en la Trattoria Il Borgo (Via delle Case Dipinte, 2). Nada del otro mundo a precios asequibles. Aqui tuvimos que empezar a acostumbrarnos a comer el pan sin sal... algo que se repitió durante tooodo el viaje!

Por la tarde cogimos el coche para acercarnos hasta Lucca, que está muy cerca (unos 20 minutos de conducción).

martes, 4 de enero de 2011

Peruggia

Perugia es la capital de la región de Umbría. En principio no pensábamos ir porque se alejaba un poco del camino que habíamos marcado (no está en la Toscana), pero nos alegramos de haberlo hecho.




Al igual que Arezzo o Lucca, tiene un casco histórico medieval en lo alto de una colina muy bonito. Aparcamos el coche en el párking del Mercato Coperto y a la salida ya estábamos en el centro histórico. En Perugia sólo entramos en la catedral de San Lorenzo, pero si dimos un buen paseo para ver desde fuera sitios como la Fontana Maggiore, Palazzo dei Priori y demás edificios singulares que encontramos en la calle Corso Vannucci (llena de tiendas). Al final de esta calle (Piazza Italia) hay un mirador que debe tener bonitas vistas; nosotros no pudimos disfrutarlas porque llegamos de noche.





Nos perdimos un rato por las calles que salen de la Piazza 4novembre (en donde está la Fontana Maggiore) para recorrer un poco más la ciudad hasta la muralla: Via Volte della Pace, Piazza Piccinino, Via Aquila, Via Ritorta... la lista es interminable! Cualquier rincón de cada calle en esta zona tiene encanto y algo que llamará tu atención!



Antes de volver a por el coche de nuevo bajamos para ver un poco la muralla. Nos dejamos muchos sitios por visitar, pero era tarde y teníamos que salir para Siena.

Lucca

En Lucca pasamos muchísimo frío, y la vimos de noche (en esta época del año anochecía antes de las 5 de la tarde!)

Aparca junto a la muralla (en el exterior); la zona parece deshabitada pero una vez que entres te sorprenderás por una ciudad casi medieval llena de encanto. Debe ser una de las pocas ciudades de esta zona que aún conserva intacta la muralla. Nosotros entramos por Porta Elisa, al este de la muralla, y unos pasos más adelante atravesamos Porta San Gervasio, de la anterior muralla de la ciudad, restaurada hace poco y con una iluminación muy bonita de noche. Se puede ver por dónde pasaba el antiguo foso de esta muralla, convertido ahora en acequia (Via del Fosso).

Dimos un paseo por las calles de Lucca, llenas de comercios y de gente poseída por el espíritu navideño de comprar regalos, o lo que es lo mismo, que era casi imposible andar… Las calles principales estaban abarrotadas, pero las aledañas se recorrían muy bien.

La plaza central es bastante moderna, pero interesante. Ojo con los precios, nos cobraron 7 euros por dos chocolates calientes.

El primer sitio que fuimos a ver fue la Torre Giunigi. Una pena no poder disfrutar de sus vistas y de sus árboles en lo alto, pero de noche no merece la pena subir.

Lucca

También paseamos por lo que en tiempos romanos fue el anfiteatro, ahora una plaza con forma oval rodeada por edificios viviendas. Con el buen tiempo tiene que ser muy agradable tomar algo en una de las muchas terrazas que había.

El resto de cosas que visitamos en Lucca fueron la Porta dei Borghi (al norte por Via Fillungo); San Frediano, con su mosaico de estilo bizantino en la fachada (que recuerdos de estambul!); San Michel in Foro y el mercado que estaba al lado (nada del otro mundo); y la Piazza Napoleone con varios edificios que albergan museos, teatros, etc.

El último sitio al que fuimos es el duomo, dando un rodeo para ver unas cuantas calles más, el sitio más bonito, en mi opinión, que visitamos en Lucca. El conjunto de la plaza, la catedral y el campanario es un poco extraño, seguramente por todas las reconstrucciones que ha visto, pero muy interesante. Sobre todo la fachada del duomo, con multitud de decoraciones distintas.
Después de hacer aqui unas cuantas fotos, aprovechando que no había nadie en la plaza y la iluminación nocturna, volvimos al coche por Porta Elisa.



Peruggia





De vuelta en Pisa, cenamos en una pizzería en Via Luchesse.

Arezzo

Fue una gran sorpresa, con una parte alta muy bonita, unas vistas sobre el valle y una plaza central muy grande.

Lo primero que visitamos fue la casa de Vasari (2 euros; a los menores de 25 años, 1 euro), famosísimo en la Toscana y de quien nos fuimos encontrando obras durante todo nuestro viaje. La visita es a la planta baja de la casa, cuyas paredes y techos están decoradas con pinturas de amigos, mentores, artistas, etc. Fue lo primero que encontramos asi que decidimos visitarla, pero creemos que en Arezzo hay muchas cosas para ver, casi todas más interesantes.



Después, caminando hacia el duomo, visitamos una iglesia muy antigua que encontramos casi por casualidad, la Iglesia de San Domenico (S. XIII).


Arezzo


En su interior las paredes están decoradas con frescos que apenas se ven, por la mala iluminación que nos encontramos (hay que pagar para encender la iluminación...)

Una vez fuera seguimos subiendo hasta llegar al duomo (muy austero comparado con el resto de catedrales que visitamos), que estaba cerrado a esas horas… Asi que fuimos a la parte trasera, donde hay un parque, para echar un vistazo desde un mirador. Las vistas de la Toscana desde aquí son preciosas, y deben serlo más unas semanas antes, con todas esas colinas verdes y doradas, las viñas y las villas al fondo.

Arezzo

Bajamos hasta la Piazza Grande, que tiene un mercado de antigüedades los domingos, con la bonita vista que hacen el conjunto de Pieve di Santa Maria, el Palazzo della Fraternità dei Laici y el campanario con la torre del reloj.

Bajo los arcos hay un par de restaurantes, pero estaban llenos así que bajamos un poco para comer en la Via Giuseppe Mazzini. Pedimos unos entrantes (bruschetta?) que eran unas tostas muy ricas de tomate y setas, pero una de ellas era de hígado (sorpresa!), es típico ¡pero no nos gustó nada de nada! Después lasaña (impresionante) y gnocchis. El sitio estaba en Via Giuseppe Mazzini,6 y se llama Trattoria Il Saraceno.

Después de comer cogimos el coche de nuevo para ir hasta Perugia, en Umbría, a la que llegamos de noche.

Siena

Siena

Aunque es pequeña, dado que el centro está prohibido al tráfico rodado, en teoría, tuvimos que dar un buen rodeo para llegar al hotel. Menos mal del GPS !!! Imprescindible si vas a moverte en coche, sobre todo si vas en invierno como nosotros, ya que anochece antes de las 5 de la tarde.

Llegamos a Siena por la noche, y entre hacer el check in y dejar las maletas en la habitación nos dieron las 22.00. Los italianos serán muy parecidos a los españoles, pero tienen un horario de cenar muy adelantado y muy estricto! Entramos en más de 5 sitios sólo para oír que la cocina estaba cerrada… Como la cosa empeoraba por momentos volvimos al hotel (cuyo restaurante también estaba cerrado…) y nos indicaron un sitio que podía estar abierto. De hecho lo estaba, la mejor pizza que he comido hasta el momento! Ristorante Pizzeria Due Archi (Piano dei Mantellini, 48)

Volvimos al hotel, ya de mejor humor; no había mucho ambiente en Siena por la noche…

A la mañana siguiente madrugamos un poco y desayunamos por el camino mientras decidíamos qué ver. Siena, como Roma, está construida sobre 7 colinas, por lo que las vistas desde puntos de la ciudad a lugares como el Duomo son realmente bonitas. Desde el hotel las vistas también eran preciosas: la muralla, colinas y paisajes típicos de la Toscana. Se pueden ver las mismas vistas desde un mirador cercano, en Via Ettore Bastianini.

Empezamos nuestro paseo caminando desde el hotel hacia la Piazza del Campo: la plaza tiene forma de abanico y está dividida en nueve sectores que representan el Consejo de los nueve, responsable del gobierno durante la época medieval. En el centro de la plaza hay una fuente de mármol Fonte Gaia, y varios edificios como el Palazzo Piccolomini o la Loggia della Mercanzia, donde hacían sus negocios los mercaderes y prestamistas. El edificio más importante es el Palazzo Pubblico (aún hoy sede del Ayuntamiento) al que entramos sólo para visitar el primer patio, pero que tiene multitud de salones con frescos para visitar. El campanario del palazzo es la segunda torre más alta de Italia.

Después continuamos el paseo a través delas calles estrechas hasta la Piazza San Domenico para visitar su iglesia gótica. En el interior está la capilla de Santa Catalina, construida para guardar su cabeza incorrupta (!) que ahora está custodiada sobre el altar.

Más interesante que el interior de San Domenico me pareció la vista del Duomo en lo alto de una colina que puedes contemplar desde esta plaza. Este fue nuestro siguiente punto en el recorrido. Para llegar hasta aquí bajamos primero de la Piazza San Domenico para volver a subir la colina hasta la Piazza del Duomo y asi poder dar un paseo por una zona que no conocíamos y que nos volvió a dejar bonitas vistas de las colinas de la ciudad.

El Duomo de Siena me pareció, junto con el de Florencia, la iglesia más espectacular que vimos en nuestro viaje. Pasamos un buen rato contemplando la impresionante fachada gótica de piedra blanca y negra, pero al final no entramos (empezábamos llegar a un punto de saturación de iglesias y todavía nos quedaba Florencia). Aunque nosotros no entramos, nos han dicho que merece la pena visitarla. Cuando accedes a la Piazza del Duomo desde el arco de acceso al baptisterio puedes ver a la izquierda la nave lateral de la catedral, que quedó incompleta porque la peste asoló la ciudad. El Museo dell’Opera del Duomo también está en esta plaza.

Una vez visitado lo más importante de Siena (aunque lo mejor es dar un paseo por las calles que rodean la Piazza del Campo y disfrutar las vistas y el ambiente) hicimos el check-out y nos dirigimos a San Gimignano.

San Gimignano

San Gimiggiano

San Gimignano es uno de los pueblos más famosos y más visitados de toda la zona. Tiene, por supuesto como todos los demás, ese aire medieval y todos sus edificios, murallas e iglesias forman un conjunto perfectamente conservado que da una idea de aquella época. Sin embargo, nos pareció que estaba lleno de tiendas de todo tipo, y que esto le restaba bastante encanto; parecía un pueblo preparado para turistas, al que le faltaba algo auténtico…

Aparcamos el coche en un parking fuera de la muralla. Entramos a la parte histórica atravesando la muralla para recorrer Via San Giovanni hasta la Piazza della Cisterna. Es una de las dos calles principales y, como ya he dicho antes, está repleta de comercios con productos de todo tipo: joyas, restaurantes, gastronomía, grabados y cuadros, etc. La mayoría son productos típicos de la zona.

La Piazza della Cisterna toma su nombre de un pozo que está en el centro,y está rodeada de viviendas levantadas en los siglos XIII y XIV.

A lado está la Piazza del Duomo con el Palazzo del Popolo (Ayuntamiento) que alberga el Museo Civico en las galerías superiores y la Torre Grossa desde la cual se puede ver un panorama espectacular. Nosotros solo entramos en el patio interior del Palazzo y subimos hasta la galería de arriba (sin entrar en el museo) para poder tener una vista del pueblo desde lo alto.

En esta plaza había un mercado pequeño de productos típicos de la región, con jabones, alimentos…

Después dimos un paseo por Via San Matteo, la segunda calle principal del pueblo, y compramos unas porciones de pizza (4,5-5 euros dos porciones) para visitar el pueblo mientras comíamos.

El último sitio al que nos dirigmos antes de coger el coche de nuevo fue hacia Via degli Innocenti para hacer unas cuantas fotos desde un mirador.

Nosotros tuvimos el tiempo justo para visitar el pueblo, pero también se pueden ir a ver el Museo della Tortura, La Rocca o Sant’Agostino. Y recomendamos parar en el camino, antes o después de llegar a San Gimignano, para hacer unas fotos o simplemente disfrutar de la vista del pueblo a lo lejos, con sus torres del S.XIII en medio del paisaje de la Toscana.


San Gimignano